Por Ernesto Flores
26 Feb 2021
Masnik
relato

¿Cómo imaginar que ibas a defender a Nacional en 147 ocasiones, anotando 11 goles y ganando tres títulos nacionales y otros tantos internacionales?

No me es fácil escribir sobre Juan Masnik. El “Chueco” no llegó a entrar al Olimpo de los dioses del 71 de mi niñez. A mis ocho años, Masnik se había “colado” en la foto de aquel venerado equipo, usurpando el lugar que había sido por derecho, del entrañable “Cococho” primero y después del buenazo del “Pocho” Brunell. ¿Quién era y qué credenciales tenía este recién llegado, y para mí, desconocido futbolista?

Mi conocimiento del fútbol argentino se limitaba a Boca, River, Racing, Estudiantes y a la pasión de mi viejo: Independiente. A Cejas, Perfumo, Pachamé, Malbernat, “Pinino” Mas y mi admiración por “la Bruja” Verón y Roma, pero del “Lobo” ni noticias y del tal Masnik, menos.

Aquel gol del encuentro de vuelta en Montevideo ante Estudiantes fue debidamente festejado y parcialmente agradecido, porque no llegaba –para mí- desde la entraña tricolor. Masnik todavía no me había llegado. Al decir de Daniel Amaro “era el más joven del mundo, por eso me equivoqué”. Perdoname “Chueco”.

Tuvieron que pasar tres años más para lucir, orgulloso en mi cuarto, el poster de Masnik, de aquellas publicaciones a página completa de El País de cara al Mundial 74, y algunos más para conocer la verdadera dimensión de Masnik. Perdoname “Chueco”.

¿Cómo saber Juan, qué también habías jugado en las canchas de Don Bosco en tu niñez en Mercedes?

¿Cómo esperar que habiendo llegado tempranamente al rival de todas las horas, del que nunca ocultaste ser hincha de chico, vistieses la camiseta del decano con absoluta responsabilidad y respeto, incluso reconociendo que en ese momento que te tocó jugar eras hincha de Nacional?

¿Cómo intuir que en todos los equipos que integraste dejaste amigos y una admiración sincera hacia tu persona?

¿Cómo imaginar que ibas a defender a Nacional en 147 ocasiones, anotando 11 goles y ganando tres títulos nacionales y otros tantos internacionales?

¿Cómo adivinar que en tu equipo ideal, junto a Breitner, Beckenbauer y Pelé ibas a incluir a cuatro compañeros tuyos de ese equipo tricolor, al que te referías como “insuperable”? Perdoname “Chueco”, pero, como te dije antes, “era el más joven del mundo, por eso me equivoqué”.

Ernesto Flores

Foto. El País.






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